Juncker contra Johnson: pelea por los "Estados Unidos de Europa"

Jean-Claude Juncker ha perdido la paciencia. Son muchos los años que el luxemburgués lleva en política como para andarse con rodeos y paños calientes. Y, muy especialmente, con aquellos que, como Boris Johnson , alimentan las calderas del Brexit sobre la base de lugares comunes y medias verdades sobre todo lo que rodea la Unión Europea. “Algunos en la clase política británica están en contra de la verdad, pretenden que soy un federalista estúpido y cabezón, que estoy a favor de un super-estado europeo”, ha dicho el presidente de la Comisión Europea. Escuecen aún en Bruselas las palabras de Johnson, quien en mayo comparó la UE con los intentos de “Napoleón y Hitler” de construir un estado paneuropeo . Juncker es federalista, pero también muy consciente de los tiempos que, en lo que se refiere a Europa, son especialmente lentos. Más sabe el político por viejo que por político. Y, en esta historia de desamor que es la de Reino Unido y la UE, Juncker no podía haber escogido un momento más propicio que la fecha de San Valentín para responder a los “brexiters” y otros críticos. “No somos los Estados Unidos de América, somos la Unión Europea”, ha recalcado Juncker. Insiste Juncker: nadie quiere robarle el poder a las capitales. “La UE no puede ser construida contra las naciones europeas, eso es una absoluta chorrada”, ha subrayado, consciente de que sus palabras eran anotadas con cuidado por los corresponsales británicos presentes. De este grupo formaba parte, no hace tanto, Johnson. “I love you all”, les ha declarado, bromeado, desde el podio. Al otro lado del Canal de La Mancha, el ministro de Exteriores británico pronunciaba un discurso sobre el futuro de Reino Unido en el que hacía una apuesta en firme por un Brexit duro . Defiende Johnson que los británicos tienen que “recuperar el control”, alejándose de las normas comunitarias. “Por esto es por lo que la gente votó a favor de salir de la UE”, ha asegurado. La lista de deseos de Juncker para la UE Por mucho que le guste llevar la contraria a los euroescépticos, a los ultras -“yo sigo violentamente opuesto al avance de la extrema derecha”- y a los nacionalistas, Juncker no ha convocado una de sus escasas ruedas de prensa para lidiar con ellos. El motivo real de su comparecencia, celebrada cuando se encamina hacia el año final de su mandato, era poner sobre la mesa varias ideas que considera claves para dibujar el futuro de la UE. Juncker ha pedido a las países, muy especialmente a Francia, que mantengan el sistema de Spitzenkandidaten, por el que el cabeza de lista del grupo político más votado en las elecciones europeas accede a la presidencia de la Comisión. Es un primer paso hacia un sistema de elección más directo -“el presidente de la CE eventualmente podría ser elegido a sufragio universal, pero (…) a largo plazo”-, y el más realista para 2019. Juncker se ha mostrado también partidario de que en un futuro se pongan en marcha listas transnacionales , con las que romper la dinámica nacional hasta ahora imperante en las elecciones europeas. Para disgusto de Emmanuel Macron, el PPE rechazó la semana pasada su puesta en marcha, una decisión que dice no compartir, pero sí asume: Solo un “consenso milagroso” y de última hora permitiría que estén para mayo de 2019. El presidente de la CE cree también conveniente que se fusionen su cargo y el de su homólogo en el Consejo Europeo, ahora ocupado por Donald Tusk. Y que las instituciones comunitarias se convirtieran en un sistema “bicameral”, es decir, con un mayor equilibrio entre la Eurocámara y un Consejo -la institución que representa a los gobiernos nacionales- a modo de Cámara Alta.
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